lunes, 28 de abril de 2014

¿Quién Coño me pone la pierna encima?


Frase popularizada en un conocido programa basura de televisión por uno de sus concursantes y que yo venía denominando como: ¿Quién me oprime para que no pueda sacar la cabeza del agua y poder respirar?


Algunos grandes hombres y muy queridos amigos me suelen decir que intente no personalizar que no soy tan importante como para que alguien quisiera perjudicarme; pero entonces solo me queda comentarles que Soy Gafe y la mala suerte me persigue como si de mi propia sombra se tratara.

La Cuestión no es tan simple y, efectivamente, yo no creo que haya por ahí algún Individuo o grupo organizado buscando hundirme en la ignominia, perjudicándome mediante una absoluta invisibilidad; pero los hechos son tozudos y parecieran indicar lo contrario.

Salimos de un Ere tres compañeros, en circunstancias similares, cada uno nos dirigimos a nuestra Oficina de Empleo con la documentación necesaria con el fin de solicitar la Prestación por Desempleo. A ellos no les ponen ningún problema y a los pocos días reciben el escrito en el que se les dice que está concedida la Prestación. Por el contrario a mí me ponen problemas de todo tipo y me dicen que la Documentación, exactamente la misma que ellos presentaron, es incorrecta y etc., etc.

Quiero aclarar que mi postura, ante tal disparate, jamás fue de prepotencia sino de vasallaje y fingida humildad para no molestar más al sufrido Empleado Público. Tras hablar, mediante una llamada telefónica realizada con mi celular, el Director de la Oficina de Empleo que me atendía, con el responsable Jurídico de la Empresa Pública donde prestaba mi colaboración en la Liquidación de la Compañía donde laboré por más de veinticuatro años, el Funcionario rellena los papeles y me indica que ya recibiré la decisión que estimen oportuna.

Esto sucedió el día 8 de abril de 2014, hoy nos encontramos a día 28 del mismo mes y como el día 29 realizan el cierre, este mes no cobraré la Prestación, cuando mis compañeros en circunstancias iguales, lo cobrarán sin ningún problema. Díganme, por favor, si eso no es tener mala suerte. Ahora bien ¿Por qué sucede esto? Me niego a creer que tengo a alguien ladino y mal querido tras de mi nuca y que me ha lanzado un enigmático y terrible mal de ojo. Simplemente considero que eso son simples y puras patochadas sin fundamento alguno.

Llamo por teléfono para que me den alguna explicación de lo que pudiera estar aconteciendo, dado que no puedo acercarme a la Oficina de Desempleo ya que la Cita Telefónica es preceptiva. De forma extremadamente amable expongo el problema a la Empleada Pública que me atiende y cuya conversación, me consta está siendo grabada y me indica que todos los casos son diferentes los unos de los otros aunque a mí me parezca que no. Evidentemente no me da explicaciones de ello; pero tampoco insisto no vaya a ser que moleste a alguien y sea peor el remedio que la enfermedad. 

En definitiva me dice que tengo que esperar 8 días preceptivos más quince y que de no haber recibido respuesta alguna que vuelva a solicitar cita telefónica para que me puedan atender en la Oficina de Desempleo. Con el ánimo de explicarle mi singularidad que consiste en que estoy solo y no vivo con nadie, dado que mi Señora Madre falleció el 5 de noviembre pasado, y que no tengo otros ingresos más que los que me pueda proporcionar el Estado, mi interlocutora me indica que las cuestiones personales no son de la incumbencia de la Institución de desempleo, evidentemente, me callo y le doy las gracias por su amable atención.

¿Qué carajo está pasando queridos amigos que me decíais que no personalice las extrañas cuestiones que una y otra vez me suceden y que impiden que pueda sacar la cabeza del agua para respirar? ¿Quién coño me pone la pierna encima?

Algunos, los más místicos, me indicarán que tengo una cuestión kármica y que deberé torearla con el mejor humor posible hasta que pase la tormenta; pero es que la Tormenta ya viene durando muchos años porque esa mala suerte me ha perseguido una y otra y otra vez en todos los trabajos que he desempeñado y ahora, que teóricamente, todo debería de haber finalizado con el despido, resulta que no, que los problemas se transmiten a mi situación de desempleo. Podría entender que se trata de un mal endémico de nuestra Sociedad si mis compañeros que fueron despedidos el mismo día y en exactamente las mismas condiciones también hubiesen sido afectados por el mismo problema; pero no. Debí de dar con el más puñetero y pijotero de los directores de oficinas de desempleo. Cosa, por otro lado, habitual en mí.

La Cuestión, para mí, está muy clara. Como el Señor Anderson, ¿recuerdan Matrix?, cuando el Sr Smith, el Agente de Matrix, le indica: Usted, Sr Anderson mantiene dos vidas: Una tiene futuro y la otra no como queriéndole decir que su vida anodina y vulgar de un simple empleado debe de ser mantenida a toda costa y que debiera de conformarse con ella porque la otra, la investigación y búsqueda de la verdad que lo conduzca a ser Neo le acarreará gravísimos problemas. Para Smith, en nombre del Sistema establecido,  esa segunda opción será atacada por Matrix y evidentemente no le augura algún futuro a Anderson-Neo, su interlocutor.

Como el Sr Anderson, yo mismo, llevo muchos años inmerso en una minuciosa investigación espiritual de la Verdad y eso atrae a los agentes del Sistema como la miel a las moscas. Es decir, lo que a mí me viene sucediendo desde hace mucho, mucho tiempo, más del que mucha gente sería capaz de soportar, es que mi Investigación y Descubrimiento es peligroso para el Sistema, para Matrix y el Sistema se defiende colocando delante de mis propias narices cualquier obstáculo e inconveniente que considera oportuno; pero yo que soy consciente de encontrarme en el camino correcto, con tozudez y erre que erre no voy a dar marcha atrás y ser una marioneta más del Sistema, pese a quien pese y suceda lo que suceda.

Si, queridos amigos que me indicáis que no soy tan importante como para que el Sistema y sus secuaces se fijen en mí. Somos más importantes de lo que creemos. No hay enemigo pequeño dice la expresión popular. Cuando recibimos este tipo de ataques que la generalidad invoca a la mala suerte es el mejor indicio de que nos encontramos en el camino correcto de la liberación, tanto nuestra como del resto del cosmos y de la humanidad.

Aralba